El merino no es delicado: es exigente. Si lo tratas bien, un jersey de lana fina dura diez años. Si lo metes en la lavadora a 40 °C con el resto de la ropa, sale del tambor dos tallas más pequeño. Esto es lo que contamos en la tienda cada vez que alguien se lleva un Cadaqués.
Lávalo menos de lo que crees
La lana tiene lanolina, una grasa natural que repele la suciedad y los olores. Un jersey de merino que se lleva sobre una camiseta puede ponerse cinco o seis veces antes de lavarlo. Entre uso y uso, basta con colgarlo en una percha ancha junto a una ventana abierta toda la noche.
A mano, en agua fría
- Llena una palangana con agua fría o tibia, nunca por encima de 30 °C.
- Añade un chorrito de jabón neutro o específico para lana. Evita los detergentes con enzimas: se comen la proteína de la fibra.
- Sumerge el jersey y presiónalo suavemente durante un par de minutos. No lo frotes ni lo retuerzas.
- Aclara con agua a la misma temperatura. Los cambios bruscos de temperatura son los que apelmazan la lana.
¿Y en la lavadora?
Se puede, si tu lavadora tiene un programa de lana certificado y lo usas tal cual: 30 °C, centrifugado bajo (400-600 rpm) y el jersey dentro de una bolsa de red. Nuestros jerséis de Igualada llevan un tratamiento que permite este lavado, pero el lavado a mano sigue siendo el que mejor conserva el tacto.
El secado es la mitad del trabajo
Nunca lo cuelgues mojado: el peso del agua estira los hombros y la prenda pierde la forma. Enróllalo en una toalla seca para quitar el exceso de agua y luego déjalo en horizontal sobre otra toalla o un tendedero plano, lejos del radiador y del sol directo. En Barcelona, en otoño, tarda unas 24 horas.
Bolitas: normales y fáciles de quitar
Las bolitas aparecen en las zonas de roce (axilas, costados) durante las primeras semanas: son las fibras más cortas que se sueltan. No es un defecto. Quítalas con un peine de lana o una maquinilla quitapelusas cuando el jersey esté seco, y verás que cada vez salen menos.
Guárdalo doblado
Los jerséis se guardan doblados, nunca en percha. En verano, límpialos antes de guardarlos (a las polillas les encanta la lana sucia) y mételos en una bolsa de algodón con un taco de cedro o una bolsita de lavanda.
Si tienes cualquier duda con una prenda de punto, tráela a la tienda y la miramos juntos.

